
LA COMUNICACION CUANTICA
Las rutas físicas de comunicación del cuerpo humano son claramente visibles: el sistema nervioso central corre a lo largo de la espina dorsal y se ramifica por ambos lados a cada vértebra de la columna, estos nervios mayores se ramifican, a su vez, en millones de veredas diminutas que comunican con todas las regiones del cuerpo. Los primeros anatomistas pudieron observar los nervios principales en el siglo XVI, pero el sistema nervioso guardaba algunos secretos. ¿Quiénes eran los emisarios que llevaban los mensajes que partían del cerebro o que llegaban a él? o ¿Cómo se transmite la información de una célula a otra? ¿Qué son los pensamientos?
La mayoría de las personas sigue pensando que los nervios funcionan eléctricamente como un sistema telegráfico. Sin embargo en la década de los setenta comenzó una serie de importantes descubrimientos centrado en una nueva clase de comunicación que se efectúa a través de diminutos compuestos químicos llamados "neurotransmisores". Lo cierto es que el cerebro piensa químicamente.
Los neurotransmisores intervienen en la producción de impulsos nerviosos en las uniones sinápticas entre neuronas o entre una neurona y el órgano que inerva (corazón, riñon, páncreas, etc.) a fin de comunicar nuestros deseos, recuerdos, intuiciones y sueños. Así tenemos que la adrenalina y dopamina están relacionados con un ritmo activo (fuertes emociones), la depresión y la angustía con la serotonina y secotrofina, el estrés con el cortisol, la felicidad y el amor con la dopamina, oxitosina, vasopresina, el dolor con las endorfinas y encefalinas, etc.
Los distintos neurotransmisores se elaboran en la bolsa de cada una de las células por desquilibrios iónicos. Las moléculas químicas se comunican entre neuronas o entre una neurona y una célula muscular por todo el sistema nervioso.
La vida es un constante desequilibrio físico, no está en equilibrio termo-dinámico. Capta energía y elimina desechos en un constante devenir. El metabolismo incesante es el que nos permite vivir.
En el cuerpo humano hay un antropocentrismo feroz. Todo está interrelacionado, lo biólogico, psicológico, fisiológico, lo material, lo social, lo cultural. Los genes por si mismo no son nada.
El pensamiento
Pensar es practicar la química del cerebro. Promover una cascada de respuestas a lo largo del cuerpo. Los neurotransmisores nos ayudan a cerrar la brecha que aparentemente separa la mente del cuerpo. Misterio más profundo a los que el hombre ha enfrentado.
Cuando Ud. es espectador de una película, vive una realidad virtual. Se entristece con el drama, se alegra con la comedia. Su cuerpo se ve inundado de neurotransmisores y hormonas y vive emociones producto de una ficción. La mente es inmaterial, sin embargo el cuerpo ha ideado la manera de convertir los pensamientos en complejas moléculas químicas: ¿Qué es lo que ha permitido materializar el pensamiento? ¿La vida es un sueño? ¿Pienso luego existo?...son preguntas todavía vigentes.
Es asombroso que, con cada pensamiento, la mente sea capaz de mover las "moléculas comunicadoras materiales" del cuerpo humano...¿Es un acto de prestidigitación? ¿Es psicoquinesis?, son preguntas que todavía no encuentran una respuesta.
El poder del pensamiento sobre nuestro cuerpo siempre ha estado presente. La experiencia lo fue moldeando durante millones de años. Las huellas de la evolución quedaron grabadas en la memoria del ADN. Sin embargo, esta maravillosa molécula no es estática, sino se va replicando, modificando y adecuando al medio ambiente. La vida es materia pensante en constante cambio.
El Mundo Cuantico
La vida no es una continuidad absoluta, sino una sucesión ininterrumpida de acontecimientos siguiendo un ritmo que le impone la evolución. Es un constante nacer y renacer de diferentes niveles de inteligencias que van desde el macrocosmos hasta el microcosmos y son precisamente en los momentos de silencio donde se gesta la transformación.
Según la definición del eminente físico británico Stephen Hawking, un "cuanto" es la unidad de energía más pequeña del universo y que no puede descomponerse en nada menos. El "cuanto", desde el punto de vista físico, representaría la síntesis de lo material e inmaterial y aparece en los momentos de "vacío absoluto" que se da en todo proceso repetitivo.
Al leer estas líneas, existen espacios vacíos entre palabra y palabra que nos permiten entender una idea, sin ella sería incomprensible entender el mensaje y no existiría la comunicación. Son precisamente en estos espacios vacíos que se gesta la "inteligencia" necesaria para la creación y comprensión de un mensaje.
La vida es un proceso repetitivo donde se nace, muere y vuelve a renacer en un proceso interminable, gracias a una "inteligencia creativa" encarnada por el ADN y que se transmite de generación en generación.
Normalmente asociamos la inteligencia solamente con la mente, el cerebro y sus neuronas, olvidando que existe en todo orden de vida animal, vegetal y mineral. El cuerpo humano no es una excepción y lo vemos a nivel celular, en donde la molécula de ADN (ácido desoxirribonucleico) es el gestor de la vida con su poder de duplicación al interior de un gran ritmo. El poder de esta molécula es tal, que trasciende la conciencia misma del saber racional del individuo.
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